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En el campo

Abuela de Indonesia cultiva café para el futuro

12.14.2018

Opung Lambas cultiva café en las ondulantes colinas junto al lago volcánico de Toba. Con 76 años de edad, vive con su hija y su nieta de cuatro años. A pesar de sus años, ella es el único sostén de la familia.

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La región es una de las zonas mejores y más conocidas para la producción de café en todo mundo. Pero el aislamiento de ciertas comunidades hizo que productores como Opung no pudieran recibir ninguna asistencia o capacitación formal para hacer su producción más.

Brindarle a ella y a otras mujeres productoras rurales acceso a estos recursos significaría un cambio muy importante para Opung y en todo el mundo.

Las mujeres rurales componen más de un cuarto de la población mundial total y, de acuerdo a las Naciones Unidas, ofrecerles la capacitación adecuada podría mejorar sus producciones en hasta un 30 por ciento, generando beneficios a su vez para la salud, la educación y el futuro de sus hijos.

Abuelas viudas

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En la actualidad, Opung Lambas es una de las 92 mujeres que integran el proyecto Inang Narburju (“Buenas madres”) que dirige LDC y la ONG Business for Development (B4D).

El proyecto trabaja con una comunidad de mujeres productoras de café a partir de los cincuenta años de edad y mayores. En su mayoría son madres y abuelas viudas (“Opu” significa “abuela”) que, al igual que Opung Lambas, son el único sostén de sus familias.

“Las granjeras de Inang Naburju son un grupo especial de mujeres, cada una con una historia inspiradora de resiliencia, familia y sueños para el futuro”, explica Imran Nasrullah, Director Ejecutivo de LDC Indonesia.

“Tenemos el privilegio de poder trabajar junto a ellas y ayudarlas a generar un cambio en sus vidas y las vidas de las generaciones futuras”.
Las plantaciones de estas mujeres tienen en promedio 1,5 hectáreas y producen únicamente USD 1,50 por día. Muchas productoras complementan sus ingresos trabajando en otras granjas.

“Producir café era menos cansador, más simple y menos costoso que producir chile”, cuenta Opung Lambas, quien comenzó a cultivar café hace 20 años y continuó haciéndolo tras la muerte de su marido en 2012.

“Pero no ha sido fácil. Todo lo que sabemos lo aprendimos solas y a través de la experiencia”, añade.

Un modelo comercial para mujeres

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LDC y B4D apuntan a crear un modelo comercial inclusivo que brinde a estas productoras una capacitación agronómica y equipos para mejorar su productividad.

Durante un taller de dos días de duración, las 92 mujeres aprendieron sobre ecosistemas de plantación de café, rejuvenecimiento de árboles (podas), manejo integrado de plagas y aplicación de fertilizantes.

También recibieron tijeras de podar, materiales para trampas de plagas y preparaciones para control de plagas y enfermedades. Entre las temporadas de recolección de café, el plan es realizar más capacitaciones para ayudar a las mujeres a aumentar sus producciones.

“Aprendimos tantas cosas nuevas y útiles. La parte sobre poda me pareció particularmente útil, porque ahora comprendo cómo mantener los árboles de café más saludables y producir mejores frutos”, explica Opung Lambas.

“Y con las tijeras, puedo practicar en forma inmediata.”

Mientras tanto, LDC y B4D están comprándole directamente a estas mujeres, promoviendo y comercializando su café producido en forma sustentable a mercados de primera línea. Un primer envío se dirigió a Australia a comienzos de este año. Invitamos a los clientes interesados a consultar con LDC.

“Mi objetivo es trabajar con esmero y ahorrar el dinero suficiente para la educación de mi nieta”, afirma Opung Lambas.

“Y si me queda algún dinero extra, me gustaría mejorar mi casa.”

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