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5 minutos con… Mik, director de la Plataforma de Café

Cómo comenzó mi travesía en LDC

Nací en Oslo, Noruega, y viví aproximadamente dieciocho años en Suecia y Singapur. Luego de graduarme de la escuela secundaria en Singapur y terminar el servicio militar obligatorio en Finlandia, asistí a la Universidad de Dartmouth en los Estados Unidos, donde obtuve una licenciatura doble en Economía e Historia.

Mientras estudiaba en la universidad, un grupo de personas de recursos humanos de Louis Dreyfus Company (LDC) visitó el campus. Me interesó la idea de trabajar en operaciones bursátiles y participar en el comercio mundial, si bien la mayoría de mis compañeros de clase en ese entonces estaban enfocados en caminos profesionales tradicionales: banca de inversiones, consultoría… Era el comienzo del boom de internet a fines de los años noventa, por lo que estas opciones eran muy populares entre los estudiantes universitarios en ese momento.

Decidí ir en contra de la corriente y me incorporé a LDC. Y si tuviera la oportunidad de hacer todo de nuevo, haría exactamente lo mismo: no me arrepiento de nada.

Primero roles y desafíos

LDC me contrató como pasante de operador para la plataforma de Algodón de Memphis, en Tennessee, en 1997. Durante los primeros meses, me senté entre mi gerente, que era operador de algodón con muchos años de experiencia, y el mentor que me habían asignado, una mujer que era formalmente responsable de capacitarme sobre las operaciones bursátiles. Su guía y apoyo fueron muy importantes en esa etapa inicial de mi carrera y tuvieron un fuerte impacto en mi desarrollo profesional posterior. Asistí a un programa de integración y familiarización en las primeras semanas, pero enseguida me confiaron mis propias transacciones, comprando algodón de productores, corredores y pequeños operadores en el Delta del Mississippi. Ese fue mi primer trabajo.

Unos años después, solicité mudarme para estar más cerca de mi futura esposa, quien vivía en la costa este, y me trasladaron a Wilton, Connecticut, para asumir un nuevo desafío en la mesa de energía en el año 2001.

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Luego vinieron las oportunidades internacionales

Posteriormente, viví en China (donde nació mi hija) durante cinco años y en Singapur (donde nació mi hijo) durante dos años y medio. Considero a este período como una de las experiencias más interesantes, desafiantes y gratificantes desde el punto de vista intelectual y comercial que he tenido en LDC. El mercado chino recién se estaba abriendo luego de mantenerse aislado de factores externos desde el año 1949, y LDC estaba atravesando un período de enorme crecimiento en la región.

Pero no fue fácil. Al principio tuvimos que aprender cuáles eran las normas locales: en las primeras etapas de negociación, debimos encontrar un punto medio, combinando lo mejor de los términos contractuales occidentales y las prácticas comerciales chinas. Finalmente, este enfoque nos condujo a términos que eran mejores y más prácticos que los que habíamos pensado originalmente. En nuestro primer año, comprendimos que estábamos diseñando un camino intermedio que nos generó bastante éxito en términos de crecimiento de volumen y resultados comerciales.

Nuevamente en América

En 2011, luego de casi ocho años en Asia, me ofrecieron trasladarme nuevamente a los Estados Unidos como director regional para América del Norte, donde el entorno era muy diferente al de Asia, y me pareció muy interesante. Poco después de llegar, a principios de 2012, LDC compró la compañía “Imperial Sugar”, que cotizaba en la bolsa de Estados Unidos, con base en Texas y Georgia. Fue un proyecto muy interesante, no sólo en relación a las formalidades del cese de cotización, sino también porque la operación aumentó nuestra dotación regional en más de un tercio. Aprendí mucho sobre temas impositivos, legales, de contratación y contabilidad, como elementos esenciales de nuestras operaciones locales.

Numerosas oportunidades y experiencias

Cada destino en LDC trajo consigo nuevos beneficios y experiencias. He sido muy afortunado de que me hayan ofrecido tantas oportunidades diferentes en la compañía en cuanto a responsabilidad, geografía, entorno cultural y relevancia comercial, lo que significa que cada rol fue un trabajo en sí mismo. He sido igualmente afortunado de que mi familia estuviera dispuesta a asumir nuevos desafíos y entusiasmada por mudarse a nuevos e interesantes lugares.

Como mi experiencia fue tan positiva, trato de ofrecerle a mi equipo las mismas oportunidades que tuve yo, y con frecuencia subrayo la importancia de que sean flexibles y asuman el rol de definir su camino profesional en LDC.

…Un último punto:

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¿Te gusta el café personalmente?

Me encanta el café. Como finlandés, es algo que está muy enraizado en mi cultura. De hecho, cuando era chico, era casi un ritual en mi familia. Existe un fuerte factor de “sociabilización” en torno al café, de donde vengo. Tomo café desde que era un adolescente y esta apreciación del producto final ayuda mucho cuando tu trabajo es llevar ese producto al mundo y los mercados. Desde que me nombraron director de la Plataforma de Café, hace dos años, he adquirido una mayor apreciación de las diferencias entre los orígenes de los productos y de dónde vienen determinadas cualidades y características, aspectos y sabores antes de llegar a nuestra taza de café.

¿Algún cambio que se esté desarrollando en la industria?

Uno de los desafíos clave que enfrentamos hoy es abordar la necesidad creciente de un café producido de manera sustentable y trazable. Para hacerlo, trabajamos con agencias de certificación y verificación tales como 4C, CAFE Practices, Rainforest Alliance, UTZ, Fairtrade y Organic, y revisamos con frecuencia nuestras prácticas a lo largo de toda la cadena de valor para identificar áreas en las que podamos mejorar. Paralelamente, estamos experimentando una base de proveedores local en disminución. Kenia es un ejemplo interesante de esto. El país produce café de muy buena calidad, que es apreciado a nivel mundial por quienes disfrutan de un buen café. Pero la realidad es que el café crece en áreas de Kenia que están siendo amenazadas por la expansión urbana, la competencia con otras producciones agrícolas y una población de granjeros que está envejeciendo. Durante una visita a la planta de Kenia, uno de los accionistas locales me contó que el promedio de edad de un productor de café en su país era de 63 años. La sucesión generacional es un problema, ya que las generaciones más jóvenes buscan trabajo en diferentes profesiones y ciudades, algunas veces incluso en el exterior. Me di cuenta de que esta reducción en la oferta de Kenia, que se refleja en la definición del precio de su café en relación a otras calidades, podría continuar. Espero que el país encuentre la manera de resolver este problema o replicar su oferta de café de alta calidad en otras regiones.

Para saber más sobre las oportunidades profesionales disponibles en LDC, te invitamos a visitar la sección específica en nuestro sitio Web o seguirnos en LinkedIn.


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